Una pista antes de la Roma de mármol
Mucho antes del gran circo imperial, la Valle Murcia estaba ligada a rituales tempranos y carreras de caballos. Los reyes tarquinios se asocian con los primeros asientos de madera, mientras que en 329 a. C. llegaron los cajones de salida de madera y en 170 a. C. se añadió un aparato de carrera más formal sobre la espina central.
César, fuego y Trajano
Julio César inició el primer circo de mampostería, pero los incendios y las reconstrucciones dieron forma a lo que hoy estudian los visitantes. El Gran Incendio de 64 d. C. comenzó cerca de esta zona, y Trajano reconstruyó el circo con tal riqueza que su inauguración de 103 d. C. se convirtió en la fase más vinculada a la arqueología visible.
Obeliscos, siete vueltas y teatro cósmico
La espina central no era solo un separador. Sostenía altares, contadores de vueltas, estatuas, postes de giro y dos obeliscos egipcios, incluido uno colocado por Constancio II en 357 d. C. Siete vueltas, colores de equipos y simbolismo solar convertían la carrera en un espectáculo sobre orden, victoria y universo.
De torre medieval a césped moderno
Tras los últimos juegos a comienzos del siglo VI d. C., el circo cambió lentamente de función. Campos, molinos, edificios industriales, almacenes y viviendas ocuparon el valle, mientras la Torre della Moletta del siglo XII sobrevivió cerca del hemiciclo. La arqueología moderna y las investigaciones de 2016 hicieron legible de nuevo el extremo oriental.