Construcción en el siglo XIX
Entre 1886 y 1894 se construyó Tower Bridge para crear una nueva ruta sobre el río en el East End de Londres. El desafío de la época era crear un cruce sin interrumpir el tráfico marítimo hacia el puerto de Londres. Por eso se optó por un puente basculante, o puente levadizo, que permite el paso de los barcos cuando es necesario. En ese momento, el gobierno insistió en un estilo gótico que armonizara con el cercano Palacio de Westminster.
Técnica de construcción sensacional
En el momento de su inauguración, a finales del siglo XIX, Tower Bridge fue un logro técnico impresionante. El puente colgante y basculante, de 244 m de largo, se abría originalmente con máquinas de vapor, y solo en 1974 se convirtió a hidráulica de aceite. La apertura de las hojas basculantes sigue impresionando hoy por sus enormes calzadas.
Tower Bridge como atracción turística
Hoy, el puente sigue siendo utilizado constantemente por vehículos, bicicletas y peatones. Al mismo tiempo, también hay salas de exposición abiertas a turistas, que incluyen las salas de máquinas y el paso entre las dos torres. El puente también vuelve a situarse en el centro de celebraciones especiales, como los Juegos Olímpicos de verano de 2012 o los fuegos artificiales anuales de Nochevieja.
Qué ofrece la exposición
En la exposición permanente, los visitantes aprenden no solo sobre la construcción, sino también sobre el funcionamiento y mantenimiento de Tower Bridge. La pasarela peatonal de cristal, a 42 m sobre el río, permite mirar hacia abajo a los barcos que pasan. También se pueden visitar las salas de máquinas, reconvertidas de vapor a funcionamiento eléctrico en 1976. Además, se pone el foco en las personas cuyo trabajo es necesario para operar el puente. Otra sección trata sobre puentes en otras ciudades y permite una comparación directa.