Nació como una declaración de London 2012
La historia empieza en 2009, cuando tomó forma la idea de una escultura emblemática para el Olympic Park, y la estructura se presentó en 2012 antes de los Juegos. Ese origen todavía importa en el lugar: no visitas una torre de observación colocada al azar en el skyline, sino una pieza del legado de London 2012 construida entre el London Stadium y el London Aquatics Centre.
El diseño recompensa a quienes van sin prisa
Desde el suelo, el acero rojo en bucles puede parecer casi caótico. De cerca, el diseño de Anish Kapoor y Cecil Balmond se vuelve más juguetón: los espejos invierten el horizonte, la ruta por las escaleras cambia constantemente tu ángulo sobre el parque y la escultura se siente menos como un fondo y más como algo que atraviesas. Por eso vale la pena plantearse bajar al menos una parte a pie.
Helix cambió el ambiente en 2016
La incorporación de Helix en 2016 convirtió el Orbit en algo más extraño y memorable que una simple parada panorámica. El artista belga Carsten Höller integró un tobogán de 178 m dentro de la escultura, lo que significa que el arte ya no solo está a tu alrededor, sino que forma parte física del recorrido. Es uno de esos raros lugares donde una obra pública y una experiencia de adrenalina comparten de verdad el mismo marco.
El relanzamiento de 2025 le dio nueva energía
El recinto reabrió el 14 de febrero de 2025 con un nuevo operador y una presentación más orientada a la aventura. El atractivo principal siguió siendo el mismo, pero el formato actual hace que la visita sea más fácil de entender: vistas, tobogán o ambas cosas. Esa claridad encaja mucho mejor con el entorno contundente del Queen Elizabeth Olympic Park.