La región que rodea el monte Teide ha sido un lugar de observaciones astronómicas durante siglos para astrónomos, naturalistas y monjes agustinos. El Observatorio del Teide, fundado en 1964, continúa esta tradición al ofrecer una base institucional para la investigación astronómica, favorecida por la ubicación y el clima de las Islas Canarias. Hoy, varios países europeos participan en la construcción y el funcionamiento del Observatorio del Teide. El telescopio infrarrojo Carlos Sánchez, situado en el observatorio desde 1972, es uno de los mayores de su tipo.
Desde el Teide, astrónomos, naturalistas y monjes agustinos han observado el cielo nocturno durante siglos. La razón es la ubicación y el clima favorables de las Islas Canarias, desde donde se puede ver y estudiar con claridad el cielo estrellado muchos días del año.